11 DE MARZO

12.03.2013 17:32

Es una fecha que nadie podrá olvidar porque a día de hoy aun no comprendemos como el ser humano puede hacer algo semejante. La muerte gratuita no está justificada en ningún caso, de ella ya se encarga la naturaleza que es lo suficientemente cruel como para arrebatarnos a quienes amamos. ¿Por qué matar a tantas personas?, ¿en nombre de qué?

En nombre de la libertad, en nombre de la religión, en nombre del poder…

Nada se consigue matando a personas inocentes, ni siquiera se consigue matando a los culpables.

Aquella fatídica mañana la gente salió como todos los días a trabajar, a estudiar, a comprar, a vivir en una palabra. Salieron cargados de ilusiones, de tristezas, en busca de su primer empleo, del examen que le acercaba a sus esperanzas.

Sin embargo todo quedó allí. La vida de personas como nosotros que no habían hecho nada, más que estar en el lugar donde unos monstruos decidieron acabar con sus vidas. En este caso en el nombre de Alá, pero podía haber sido en nombre de cualquier cosa, porque quién hace esto no tiene alma, ni corazón ni siquiera es persona.

Muchos perdieron la vida, otros todavía hoy necesitan ayuda para poder vivir el día a día, todos perdimos, todos vivimos el horror de la muerte, todos sufrimos el negro silencio.

El negro silencio que nos envolvió con su manto, salvado por el sonido de las ambulancias en su ir y venir.

Todos callábamos, algunos aliviados de que sus seres queridos no estuvieran en la lista de víctimas, otros rotos por el dolor de saber que sus suplicas no habían sido escuchadas…

Han pasado nueve años y parece que fue ayer. ¿Hemos aprendido algo? No. El rencor, el odio, la envidia, el ansia de poder sigue gobernando el mundo. Sigue habiendo matanzas, muertes inútiles, palizas, secuestros, violaciones en nombre de no sé qué cosas y así será hasta el final de nuestros días.

El hombre es el mayor enemigo del hombre, el más implacable, despiadado y cruel.